Editorial Ukamau: “Constituir al pueblo como actor político capaz de levantar y sostener una salida democrática a la crisis” Lunes 19 de Abril 2021

por Ukamau Chile

La crisis que enfrentamos es muy profunda y compleja, abordarla y resolverla es una tarea mayor. Por ello no debe extrañar que surja la equivocada tentación por el camino fácil, por el atajo. Por “arriba”, en la institucionalidad, se puede ver cómo liderazgos del mundo progresista abandonan sus revoluciones democráticas para correr a los brazos de la ex Concertación y la Derecha. Por “abajo”, sectores de la sociedad asumen una actitud pasiva y peticionista con relación a las “ayudas” del Estado. En ambos casos se trata de formas de evadir el problema de fondo: superar la crisis requiere de cambios profundos en la distribución del poder.

Las fuerzas que gobernaron los últimos 30 años, es decir, la ex Concertación y la Derecha son responsables políticos de la profunda concentración del poder y la riqueza en nuestro país. Este régimen institucionalizó el abuso, la injusticia y la desigualdad contra la cual el pueblo se reveló a partir de octubre de 2019. No se debe “olvidar” tan rápido que, este es el origen del proceso destituyente y constituyente en curso. Sumarse hoy a dichas fuerzas políticas es un grave error, que solo se explica porque ofrece dos ventajas al oportunismo político: obtener un cargo público y prescindir de las dificultades de la configuración política del pueblo y la democratización del país. 

La actual crisis tiene entre sus causas la falta de legitimidad de las instituciones por la inexistencia de participación ciudadana real (democracia sin pueblo). La recuperación y profundización democrática requiere un camino más largo y complejo: organizar y conducir políticamente al pueblo como actor fundamental en la democratización de las instituciones económicas y políticas.

Chile no necesita nuevos rostros que administren el mismo modelo económico y político, sino nuevos actores políticos (el pueblo) que sostengan social y políticamente los cambios urgentes que el país necesita para salir de la crisis: democratizar el poder.

El neoliberalismo es un modelo agotado entre otras razones porque produce una precarización de la vida, que es insostenible para millones de personas, es como un barco negrero, de aquellos que transportaban esclavos, que se hunde porque se le acaba el combustible y tiene un motín a bordo. Intentar subirse hoy a la conducción de este barco que se hunde es un grave error, no solo por su precario estado sino principalmente por su función. Es ubicarse en el lado incorrecto de la historia.

De igual forma, se puede ver cómo segmentos de la sociedad evitan, consciente o inconscientemente, abordar las dificultades que supone superar la crisis. No basta con exigir en las redes sociales el 10% o más bonos, se requiere de una disposición mayor a la participación política. La expulsión violenta de los “territorios” o bases sociales que sufrieron fuerzas políticas de transformación en dictadura y el abandono que se observó también en décadas pasadas han abierto el espacio a “activistas” conservadores y neoliberales que han hecho su trabajo en el mundo de los trabajadores y populares. En este sentido, se trata de una responsabilidad compartida.

El camino fácil o atajo tiene una mirada superficial, no permite ver con claridad la profundidad de lo que está actualmente en disputa. En el Parlamento no solo se discute el retiro del 10%, también se está definiendo cuestiones fundamentales como el aumento de impuestos a la gran empresa minera (royalty) y al patrimonio bruto de personas naturales con más de 22.000 millones de dólares (impuesto a los súper ricos) para financiar los costos sociales de la crisis. La acción del gobierno no se limita a la entrega del bono de clase media también busca retrasar la entrega de “ayuda” para hacer coincidir su efecto económico con cifras más altas de vacunación que le permitan volver a intentar un des confinamiento masivo de los trabajadores (para trabajar y consumir) sin que el Estado y los empresarios deban asumir los costos económicos de la crisis.     

De esta crisis saldremos solo con más pueblo y más democracia. La acción política no debe limitarse a los salones de palacio, debe ir a constituir al actor clave en la democratización del país: el pueblo (trabajador y popular). No habrá gobierno ni constitución política, por muy progresista que se auto proclame, que pueda suplantar al pueblo en su rol histórico de levantar y sostener el proceso de redistribución del poder. Y éste no se va a constituir de forma espontánea o por llamados desde las redes sociales.

Los liderazgos, partidos y coaliciones políticas que apuestan en los hechos, más allá de sus retoricas progresistas, por la restauración neoliberal, porque -en fondo- aspiran a tener un lugar de privilegio en la conducción del “barco negrero”, no están en nuestro camino. Los movimientos populares debemos disponer, dentro de un marco de alianzas políticas de mayorías, nuestra militancia en la organización política del pueblo, expresada en la institucionalidad y las organizaciones de la sociedad civil, con la paciencia y disciplina del pueblo trabajador, teniendo como horizonte un Estado de Justicia Social que permita la realización concreta de los derechos económicos y políticos del pueblo.

Editorial Ukamau
Semana Lunes 19 a Domingo 25 de Abril 2021

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