Editorial Ukamau: “De la crisis neoliberal no se sale con nacionalismo autoritario sino con transformaciones democráticas y sociales.” Martes 28 de Septiembre 2021

Esta semana, la contra ofensiva -en curso- de la derecha ha utilizado la crisis migratoria del norte del país para instalar su discurso de desprecio a las personas morenas, pobres y sin viviendas (aporofobia). En un acto de barbarie han quemado las carpas, ropas y coches de niñas de familias migrantes pobres. Se debe recordar que, a las personas de otra nacionalidad, pero de altos ingresos, como empresarios, se les llama “inversionistas” o “extranjeros” y no se les discrimina. De esta forma, la elite económica y política busca sacar del “banquillo de los acusados” a los poderosos impugnados en el estallido social para sentar en éste a familias migrantes populares, transformándolas en “chivos expiatorios” o culpables de todos los males de nuestra sociedad. Muy en sintonía con el redundante relato diario en contra de los populares y movimientos sociales de la TV chilena.   

Las personas a quienes se les ha despertado este sentimiento “chileno” con la marcha anti migrantes de Iquique deben recordar que el abuso que cometieron los empresarios contra nosotros, las grandes mayorías trabajadoras, estos 30 o 50 años estuvo basado justamente en la idea de que los responsables de nuestros males éramos nosotros mismos o la “delincuencia”, pero no ellos. En Chile, las pensiones miserables de las AFP, los salarios que no alcanzan a llegar a fin de mes, el endeudamiento crónico, la falta de derechos laborales y de acceso a salud, vivienda y ciudad digna son posibles gracias a que nos convencieron de que todo eso era normal y natural.

Antes del estallido social, veíamos las injusticias sociales como problemas o defectos personales y no síntomas del modelo neoliberal impuesto por la dictadura de Pinochet y un puñado de súper ricos (Luksic, Angelini, Piñera, Ponce Lerou). Culpar y enfrentar al débil (familias con niños migrantes en situación de calle) es más fácil que luchar contra dichos poderosos (la derecha económica y política). Pero desviar la protesta social hacia los migrantes lo único que hará será llevarnos a un gobierno autoritario y racista que profundizará los abusos e injusticias neoliberales de todos nosotros. Después de atacar al migrante pobre, el fascismo irá por el mapuche y el trabajador promedio.

El actual gobierno ha promovido está migración descontrolada que ha saturado las ciudades del norte. Piñera se atrevió incluso a ir hasta la misma frontera venezolana (Cucuta) para desestabilizar a un país hermano y vender a Chile como un oasis en la región. Si alguien es responsable político de lo que está ocurriendo en el norte es la autoridad a cargo del Estado, el gobierno de Piñera y su continuador Sichel.

En lugar de exacerbar el nacionalismo, el chauvinismo, el racismo, el desprecio a los morenos y populares, se debe enfrentar este asunto con políticas democratizadoras concretas y efectivas: garantizar derechos laborales, residenciales, de salud y educación digna a todas las personas que habitan esta tierra sin importar en qué momento llegaron. No debemos olvidar de que todos somos, de alguna forma, hijos o nietos de migrantes.

No es necesario embarcarse en una aventura nacionalista autoritaria, proto fascista, debido a que en los próximos días se comienza a redactar nuestra nueva Carta Marga que abrirá la posibilidad cierta para que un nuevo gobierno (Apruebo Dignidad) pueda dirigir una salida democrática a la crisis. No es necesario despertar al Pinochet que muchos llevan dentro, Chile ya se encuentra encaminado en un proceso de democratización en favor de trabajadores, ciudadanos, y populares. Quemar ropa y coches de niños no es el camino para nuestro país. De la desigualdad e injusticia neoliberal no se saldrá con la barbarie autoritaria sino con las soluciones democráticas y sociales ya en curso.      

Editorial Ukamau
28 de Septiembre

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