Editorial Ukamau: “Alejarse del pueblo, debilita, acercarse a él, fortalece” – Miércoles 6 de Abril

Las encuestas muestras un debilitamiento del apoyo de la sociedad a la Convención y al Gobierno. Si bien, estos estudios de opinión pública no son neutrales, sería un error desecharlos a priori, justamente porque van prefigurando escenarios. No basta con decir “El Mercurio miente”, aunque sabemos que miente, muchos todavía le creen. 

Vamos al fondo del asunto. Las Convención tiene la facultad de redactar una nueva carta Magna, pero no lo hace “en el aire”. Todo proceso de cambio produce incertidumbre. En este caso la institucionalidad existente y la sociedad no están libres de aquello. Sobre esta inquietud la derecha instala su campaña del terror. Por lo tanto, no basta con diseñar una nueva Institucionalidad, se debe hacer de un modo tal que mantenga el apoyo del pueblo. 

De igual forma ocurre con el gobierno. La nueva administración ha sido asediada en su instalación. Una primera respuesta –lógica o esperable– ha sido “apagar los incendios” cediendo a los reclamos de la derecha. Así, de forma abrupta se decide abandonar los conceptos Wall mapu y refundación. Más problemático aún es el hecho de que no se avance con urgencia en medidas sociales en favor del pueblo. El problema con esto es que, si bien calma a las editoriales adversarias o a Twitter aleja al gobierno de los pueblos afectados por los abusos, las injusticias y desigualdades del modelo neoliberal. 

Vale decir, ha sido el distanciamiento de la sociedad lo que ha debilitado a la Convención y al Gobierno. Todavía se está a tiempo de reconectar a esta nueva institucionalidad con la reivindicación y esperanza social. 

Podremos un ejemplo para ilustrar. En los próximos días se votará en el pleno de la Convención la norma que establecerá el derecho a la vivienda. La propuesta aprobada íntegramente en comisión ha sido la presentada por una articulación de movimientos sociales y que contó con el patrocinio de casi 22.000 ciudadanas y ciudadanos. En lo fundamental la propuesta establece: El derecho a la vivienda, la función social de la propiedad del suelo y la producción social del hábitat. Para su aprobación definitiva se requiere al menos de 103 votos (2/3 de la Convención). Esto supone, en principio, cierta negociación con sectores que no participaron de dicha elaboración. Estamos consciente de aquello por lo que creemos posible simplificar la redacción –actualmente es “extensa” o “detallada”– manteniendo el contenido de la norma. Ahora bien, las y los convencionales deben tener muy presente dos cuestiones, a la hora de votar: Primero, el déficit habitacional y urbano en Chile es estructural y tienes expresiones muy graves como el allegamiento, los campamentos, las carpas, el descontrol en el valor de los arriendos y las viviendas que afecta a millones de personas. Segundo: para la campaña y votación en el plebiscito de salida se va a requerir del apoyo de los sectores populares urbanos. Fueron éstos los que –en gran medida– definieron la última elección presidencial. Una propuesta de constitución que no establezca el derecho a la vivienda -y la ciudad, por cierto– tendrá serios problemas para convocar y movilizar a este actor social fundamental. 

El destino de la Convención y el Gobierno no solo depende de las dinámicas internas o de la política institucional, sino sobre todo del respaldo y sustento que consigan de la sociedad. Es ahí donde estuvo la fuerza que permitió a ambas instituciones constituirse y es ahí donde se encontrará la fuerza para cumplir sus fines: iniciar la superación del modelo neoliberal.

Editorial Ukamau
Miércoles 6 de Abril 2022

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