“40 horas: ¡ahora!” Declaración de Ukamau y Coordinadora No Más AFP por el día de las y los trabajadores – 1 de mayo de 2022

El Gobierno y la Convención son hijos del “estallido social” o revuelta popular. La sociedad busca dar una salida democrática a la crisis socio-política y económico-sanitaria a través de dichos organismos públicos. En la calle y la urna el pueblo dio vida a ambas instituciones por lo que deben responder a sus reivindicaciones.

Las condiciones laborales, la jornada de trabajo, el salario, la previsión social y los mecanismos de negociación de las grandes mayorías trabajadoras han sido precarizadas al extremo por el modelo neoliberal. El sueldo y la jubilación no alcanzan a cubrir el costo de la vida. La inflación solo empeora este grave problema social.   

Vale decir, una centralidad del Gobierno y la Convención debe ser el bienestar de las clases trabajadoras. Se debe atender ahora las demandas más sentidas del pueblo, entre ellas la reducción de la jornada laboral a 40 horas y el aumento a $500.000 del salario mínimo.

El destino del Gobierno y la Convención depende del apoyo mayoritario y activo de la sociedad. Buscar ampliar las bases de apoyo del Gobierno en los sectores políticos de centro –actualmente en crisis- de la ex Concertación es un error. Del mismo modo como lo es, el moderar las facultades del nuevo Estado para (supuestamente) amainar la campaña del terror desatada por la derecha contra el proceso constituyente.

El Gobierno debe ponerse del lado de las y los trabajadores impulsando la reducción de la jornada y el aumento del salario ahora. Es lo mínimo para enfrentar las urgencias de la crisis. De forma más permanente o estratégica debe promover la organización sindical y la negociación colectiva.

El respaldo popular al Gobierno ahora y a la propuesta de nueva Constitución en el plebiscito de salida depende de esta re-conexión. Acercarse al pueblo, fortalece, alejarse de él, debilita. Las nuevas autoridades encontraran el apoyo de la sociedad solo si es que responden a sus demandas, es decir, no habrá salida democrática a la crisis sin pueblo.

Este 1 de mayo exigimos señales claras de un cambio de fondo en la política del Estado. El aumento del salario mínimo al 400.000 es un avance en la línea correcta, pero es aún insuficiente, se debe avanzar en una agenda corta: 40 horas laborales y mecanismos de control de precios a productos de canasta básica. Por otro lado, junto al proceso constituyente, avanzar en el fortalecimiento de las herramientas de las y los trabajadores para negociar sus salarios.

No pedimos suplantar el protagonismo popular desde las instituciones del Estado sino generar condiciones democráticas para la lucha social. Sabemos que cada derecho ha sido conquistado con lucha y sabemos que la Vida Buena la conquistaremos con lucha. Por eso, hoy estamos en la calle exigiendo mejores condiciones de vida y lucha para las clases trabajadoras.

¡Arriba las y los que luchan!

40 horas: ¡ahora!

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