“El acuerdo por Chile debe ser con el pueblo y no con los dueños del poder y la riqueza”. Declaración pública de Ukamau

Como país no saldremos de la crisis de las instituciones democráticas con acuerdos como este que reduce la democracia y excluye de la política a las amplias mayorías ciudadanas. Suplantar la legitimidad ciudadana por la supuesta validez del Senado y sus “expertos” es un error y una renuncia.

El Senado es una de las tres instituciones peor evaluada por la ciudadanía desde hace mucho. El divorcio entre la gestión de este órgano del Estado y los problemas que apremian al pueblo es profundo y en parte causa de la actual crisis. Por esto, crear un Consejo Constituyente como espejo del Senado es un error si lo que se busca en verdad es dar una salida política a la crisis.  

Los partidos progresistas y de izquierda no pueden limitarse a la pregunta: dónde está la fuerza social ciudadana o de los movimientos sociales, es decir, constatar su ausencia para justificar la firma de un acuerdo que debilita la democracia. Esta fuerza social no se produce de manera espontánea ni es preexistente a la contienda política. La fuerza social por los cambios se debe organizar entre estudiantes, trabajadores, mujeres, pobladores… desde las organizaciones y proyectos políticos transformadores. Aquí surge una responsabilidad mayor a las fuerzas políticas que han logrado institucionalizase en el Estado. No hay otra manera, no existe atajo posible.

Respecto a la noción de “expertos” no queda clara su definición. ¿Qué es un experto? ¿Un abogado constitucionalista? ¿Un magister o doctor en alguna disciplina a fin? ¿Un profesor universitario? ¿Quién define esto y bajo qué criterio? Aun cuando se pudiera arribar a una definición, ¿qué está detrás de este asunto? ¿el gobierno de los mejores? ¿los mejores según quién o para quién? ¿para las Isapres o las AFP? La tecnocracia que pretendió suplantar a la política y a la ciudadanía los últimos 30 años se mostró carente de proyecto político y con dudosa calidad técnica, basta con recordar el paradigma de la política pública hecha por “expertos”: el transantiago.

La señal que se envía a la sociedad con este acuerdo es equivocada. Muestra abandono y falta de confianza. Solo por dar un ejemplo, el movimiento por la vivienda se ha mostrado de manera sistemática y permanente, organizado y dispuesto a caminar junto a los proyectos políticos de cambio ¿qué se ha hecho por potenciarlo?  

Las luchas de las últimas décadas y las enormes movilizaciones de los últimos años han producido un piso, un avance, expresado en nociones como “Estado social de derechos”, que valoramos y creemos se debe cuidar, pero son absolutamente insuficientes si es que entregamos el procedimiento del proceso de cambio constitucional a la derecha y su menosprecio a la sociedad y abierto desprecio a la mayorías trabajadoras y populares.   

En el centro del debate y la definición político-constitucional tiene que estar el mejoramiento de las condiciones de vida de la ciudadanía. La nueva Constitución debe permitir a los futuros gobiernos abordar y resolver la crisis previsional, la emergencia habitacional, las condiciones laborales, los problemas de salud… Un órgano espejo del Senado actuará como el Senado, es decir, como un custodio de la desigualdad, injusticia y abuso que nos condujo a esta crisis. Por esto este acuerdo es tan malo.   

Como Ukamau no participaremos de este error y de esta renuncia. Nos ponemos del lado de la sociedad dispuesta a organizarse y luchar por sus derechos y por transformaciones profundas en el país, de ese segmento de la sociedad subestimada y negada en este acuerdo. Tenemos el convencimiento de que se requiere de más democracia y protagonismo popular, y no de menos. En este marco, llamamos a las fuerzas políticas cuyos proyectos son genuinamente democratizadores, progresistas y de izquierda a darse a la tarea de crear y fortalecer la fuerza social necesaria para los cambios. No se trata de negar la política institucional sino de integrar en ella al pueblo. En democracia y en un proceso constitucional no se puede poner en el lugar que le corresponde al pueblo a las agotadas instituciones de la oligarquía y sus pretendidos expertos. El acuerdo por Chile debe ser con el pueblo y no con los dueños del poder y la riqueza.

Ukamau
Martes 13 de Diciembre 2022

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