Este domingo iremos a las urnas para elegir a la próxima presidenta de Chile (2026-2030). Se trata de un asunto serio en el que se juega el futuro del país y el de cada uno de nosotros, y debemos elegir entre dos opciones marcadamente distintas.
¿Por qué Jara sí y Kast no?
Jeannette Jara es una mujer profesional de origen popular, forjada en el trabajo y los estudios, en la familia y el servicio público, autentica y responsable, justa en su actuar y capaz de llegar a acuerdos para mejorar las condiciones de vida de las personas, es decir, una lideresa, abogada y ex ministra defensora de los derechos sociales y la democracia.
Por ejemplo, Jeannette Jara impulsó el aumento de las pensiones (Ley 21.735), el aumento del sueldo mínimo a $539.000 (Ley 21.750) y la reducción de la jornada laboral a 40 horas (Ley 21.561). Además, apoyó la gratuidad en educación, el Plan de Emergencia Habitacional (Ley 21.450) que ha entregado 236 mil viviendas y el copago cero en salud pública. Y se ha comprometido a proteger estos avances sociales y mejorarlos con el sueldo vital de 750 mil pesos mensuales, la reducción en 20% de las cuentas de la luz, la eliminación del IVA para compras de remedios, la eliminación del pie para compras de viviendas, la concreción de otras 400 mil soluciones habitacionales, la intervención de 100 barrios críticos en los primeros 100 días de gobierno, y el fortalecimiento de la seguridad social y pública, entre otras medidas.
Kast, en cambio, es un personaje oscuro, dispuesto a mentir, engañar y jugar con los miedos de las personas para conseguir sus votos, y así desde el poder del Estado beneficiar a las elites económicas en desmedro de las personas comunes y corrientes. Por ejemplo, en el Congreso y en su programa de gobierno señaló con claridad que se opone a la reducción de la jornada laboral a 40 horas, se opone al financiamiento de la PGU que permite mejorar las pensiones, se opone al aumento del sueldo mínimo, se opone a la gratuidad en educación, se opone a la píldora del día después y en general a los derechos de las mujeres, se opone a impuestos que pagan los ricos que financia a los municipios más pobres, y se opone a programas sociales para mujeres y sectores populares. En una frase, se opone a los avances sociales que ha permitido la democracia. Su compromiso con el legado de la dictadura de Pinochet lo lleva a querer indultar a violadores de los Derechos Humanos, como Krassnoff que torturó a mujeres embarazadas, bajo el argumento de que están viejos. Lo que lo conduce a la idea de indultar, por la misma causal, incluso a violadores de niños.
El juego de Kast es mentir, engañar y guardar silencio para no ser descubierto. Miente cuando dice que en Chile mueren asesinados 1 millon 200 mil personas cada año, la verdad es que son mil 200. Engaña cuando dice que la cesantía está disparada en más de 1 millón, la verdad es que sigue en 8% como en los últimos años. Guarda silencio sobre materias sociales porque sabe que si habla perderá votos: su vocero Carter reconoció que no pueden decir qué programas sociales van a eliminar porque surgirán las protestas.
Este domingo en la urna debemos elegir la verdad para que el país avances en progreso, libertad y seguridad social y seguridad pública, no debemos optar por la mentira de Kast que nos llevará a una pronta crisis de expectativas y profunda inestabilidad institucional.