Editorial Ukamau: “Segunda ola de contagio: De la crisis de la política sin pueblo a la salida democrática de la crisis” Lunes 29 de Marzo 2021

Estos días ha continuado el aumento acelerado de contagios y muertes por covid 19. A pesar de las cuarentenas, las cifras siguen por sobre los 7000 contagios detectados y más de 100 muertes diarias. Las camas críticas se encuentran al límite en todo país. Las imágenes de trabajadores hacinados en el transporte público a pesar de las cuarentenas son evidencia del carácter clasista de la política sanitaria de la autoridad. No es casual que la mayor parte de los fallecidos se concentren en las comunas populares.

En un Estado de Emergencia, prolongado por más de un año, la responsabilidad de esta tragedia es exclusivamente del gobierno. La masiva vacunación –más de 6 millones de personas– se presentó como una muestra del éxito, de nivel internacional, de la política sanitaria. A partir de este relato se empujó a la sociedad al retorno al estudio y trabajo presencial. Cuando los profesores plantearon esperar hasta que la población tuviera las dos dosis, en mayo o junio, para regresar a clases, la autoridad los acusó de “buscar cualquier excusa para no trabajar”. Ahora, tenemos todos los colegios cerrados y debemos aplazar las elecciones. Lo central para el gobierno no era proteger la vida y la democracia sino la actividad económica, es decir, las altas tasas de ganancias del capital.

Es altamente probable que, esta semana, las elecciones de abril se posterguen para los días 15 y 16 de mayo. En caso de ser así, probablemente se suspenderán las campañas durante la cuarentena (¿total?), entregando a los medios de comunicación masivos (monopolizados por la gran empresa – la derecha) la posibilidad de actuar, sin contrapeso, como plataformas electorales de facto, a través de “entrevistas”, “reportajes” y “notas” a los candidatos de su sector.

No importa lo que ocurra en Chile, siempre chocamos con la desigualdad social, con la híper-concentración del poder económico y político. Las crisis sanitarias, económicas y políticas, dentro de este modelo, inevitablemente la terminamos pagando las clases trabajadoras, en especial los sectores populares. Es por ello que han surgido conflictos y luchas sociales anti-neoliberales desde la misma instalación e institucionalización del sistema (en dictadura).

La imposibilidad de levantar estas luchas emancipadoras por los canales institucionales hizo que la generación de jóvenes de los años 70 y 80 asumiera la tarea democratizadora y revolucionaria incluso arriesgando sus vidas. Hoy, como cada 29 de marzo, homenajeamos con nuestra acción militante a Paulina Aguirre, Mauricio Maigret, Eduardo, Pablo y Rafael Vergara, así como a José Parada, Manuel Guerrero y Santiago Nattino.

Las luchas contra los abusos, injusticias y desigualdades neoliberales no comenzaron en 2011, como a veces pareciera que creen algunos líderes del FA nacidos del movimiento estudiantil. Los procesos de organización y lucha popular urbanos, donde las mujeres han tenido un rol protagónico, datan de al menos los últimos 30, 50 o 70 años.

Los presos de la revuelta son en su mayoría jóvenes populares, los heridos y muertos también. Vale decir, el pueblo ha jugado un papel protagónico en las luchas por la justicia social, ayer y hoy. Y ha pagado un costo por ello. Sin embargo, el reconocimiento a este rol ha sido esquivo, incluso en el mundo progresista y de izquierda.

La lucha por la vida y la democracia también implica hoy hacer este reconocimiento político y colaborar en la construcción de una democracia con pueblo, es decir, dar una salida genuinamente democrática a la crisis sanitaria y política en la que la derecha neoliberal nos ha hundido.

Editorial Ukamau
Semana Lunes 29 de Marzo a Domingo 4 de Abril 2021

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