Las dos caras de Kast

por Ukamau Chile
Ilustración editorial sobre las dos caras de Kast: una máscara sonriente frente al poder económico y otra severa frente a las familias trabajadoras y movimientos sociales.

La cuenta pública de Kast dejó entrever sus dos caras. Una amigable y alegre para los empresarios y los super ricos y otra amenazante y triste para las familias trabajadoras y movimientos sociales. Como en el teatro de la antigua Grecia, Kast usó dos mascaras para dejar en claro su mensaje al público, una alegre que comunica buenas nuevas al gran capital y otra triste que adelanta sacrificios y penurias a las grandes mayorías trabajadoras. 

La evidente falta de política del actual gobierno en su cuenta pública es –mal– disimulada con retorica grandilocuente e ideología neoliberal, autoritaria y anti popular. El vacío que genera la ausencia de política se llena con promesas ostentosas y principios contrarios al pueblo. Aquí, el Estado es pensado como un dique que, por un lado, contiene la demanda por bienestar social del pueblo, y por otro, permite fluir la inversión y acumulación de capital. El Estado se hace grande para controlar y frenar la demanda social, y pequeño para fiscalizar y regular al capital. Vale decir, estamos ante un gobierno de los pocos, ante una oligarquía. 

En seguridad no hay nada nuevo. El control en carretera, la priorización de barrios críticos, la articulación que debe realizar el Ministerio de Seguridad, las sanciones al vandalismo e incivilidades, las mejoras a Carabineros y la ampliación de las plazas en cárceles, son todas iniciativas que impulsaron los últimos gobiernos. Como reconoció el nuevo Ministro de Seguridad, la política que seguirá su cartera será la misma que implementó el gobierno de Boric. Lo único distinto o nuevo es el sentido -anti popular y pro capital- que quieren dar a algunas de estas medidas, por ejemplo: castigar el vandalismo y la incivilidad de los jóvenes populares quitándoles beneficios y derechos sociales, como la gratuidad en educación, la pensión única garantizada y el subsidio de arriendo, o, reformar la ley indígena para permitir el acceso de las forestales a las tierras indígenas, habilitando la tenencia y venta individual. 

En economía hay política, una política pro empresa y super ricos, contraria a la protección del medioambiente y los derechos laborales. En palabras de Kast la implementación de esta política “no será rápida ni sin dolor”. Básicamente, el gobierno se encuentra enfocado en recortar gasto fiscal (y beneficio social), en destrabar proyectos de inversión, agilizando sus tramitaciones (en comité de ministros), e, incentivando la inversión a través de la reducción de impuestos (proyecto de ley de reconstrucción nacional). Sin embargo, este impulso rápidamente chocó con la realidad, el efecto negativo que tuvieron en la economía de las familias trabajadoras los recortes sociales y las alzas de precios (alimentos y combustibles), obligó a Kast a entregar beneficios sociales compensatorios, como lo había hecho Bachelet y Boric (bonos, vale de gas y congelamiento de precios del transporte público). 

La política para la llamada emergencia social también es continuidad en gestión, con cambio en su representación o comunicación. En salud se anuncia la ampliación de la cobertura y agilización de la atención, fortaleciendo la alianza pública-privada, es decir, financiar atención en el sistema privado con fondos públicos. Nada nuevo bajo el sol. En Educación se busca volver a la selección escolar, dando más poder a los colegios y familias con capacidad de pago a costa del sistema público y las familias que no tendrán para comprar la educación de calidad. En vivienda se presenta como novedad, iniciativas que vienen de décadas y que el gobierno de Boric reforzó, como la reducción de trámites y plazos, y la trasferencia de terrenos fiscales. La idea de expandir la ciudad cambiando la norma para construir casas a dos horas de los servicios y lugares de trabajo (“Operación sitio 2.0”) es un error que el país ya vivió y pagó con creces; el programa Eriazo Cero que promete transformar sitios abandonados en plazas y canchas a través de la gestión municipal, desconoce el derecho de propiedad de los dueños y las limitadas facultades en estas materias de las autoridades comunales. Vale decir, estamos ante consignas y promesas y no planes o programas.  

El gobierno de Kast se guía poco por la política pública y mucho por la retórica ideológica, basada en cierto mesianismo religioso. Ésta le permite producir apoyo social en base a promesas falsas y reafirmar sus creencias y prejuicios sociales, pero no generar soluciones a los principales problemas sociales. 

Detrás de las máscaras de Kast se puede ver cierta nostalgia a la dictadura de Pinochet, al Chile sin pueblo, sin cultura, sin oposición, sin mapuche, sin ámbito público, sin resguardo al mediamente, sin disidencias, sin ciudadanía. En este sentido, Kast expresa una restauración autoritaria sin política que le sonríe al gran capital y regaña a las grandes mayorías ciudadanas. 

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