Editorial Ukamau: “Por un Chile donde podamos crecer y envejecer sin miedo” – Lunes 31 de Agosto

Según información oficial, al 30 de agosto, más de 400.000 personas se han contagiado de Covid 19 en Chile, de éstas más de 11.000 han fallecido. En las últimas 24 horas se contagiaron casi 2.000 y fallecieron 63. Vale decir, la crisis sanitaria ha sido muy grave y sigue abierta.

En este contexto, algunos dueños de empresas de transporte terrestre, llamados en la prensa “camioneros”, han bloqueado por varios días las principales carreteras del país. Exigen, al igual que el gobierno, que el Congreso apruebe una serie de proyectos de ley presentados por Piñera. Los dirigentes han tenido la osadía de señalar que, en caso de no ser atendidas sus exigencias radicalizaran los cortes de ruta afectando el abastecimiento de productos básicos como el alimento e insumos de salud.

La coordinación entre el gobierno, los dueños de camiones y la prensa oficial es abierta y explicita. Reconocida por el propio Ministro del Interior. La autoridad no solo no ha restablecido el orden público, sino que ha validado esta acción de fuerza señalando que no se trata de “violencia”.

El Estado ya cuenta con atribuciones para reprimir severamente al movimiento mapuche, demanda de “camioneros”, por una parte, y, el hecho de que el bloqueo de ruta se inicia al mismo día en que comenzaron las campañas por el plebiscito, de otra, son evidencia de que este movimiento patronal es parte de una estrategia que busca desincentivar la participación electoral, favorecer la opción del rechazo y legitimar una profundización autoritaria del gobierno. Como si quisieran recordarle a la sociedad el “paro de camiones” que precedió al golpe de Estado de 1973.

Como movimiento, este viernes 28 de agosto nos hicimos presentes en Plaza Dignidad (ex Plaza Baquedano) para dar inicio a la campaña por el Apruebo, mantuvimos el distanciamiento físico, instalándonos siempre en la vereda, como se puede ver en múltiples videos en las redes sociales. Sin embargo, fuimos atacados por el carro lanza agua, sin mediar provocación, con el único objetivo de hacernos correr para detenernos. Una vez en la comisaria nos fotografiaron de cuerpo entero como medio de prueba para sumarlo a las fotografías que habían hecho de nosotros en la manifestación, mientras que a otros detenidos les requisaron sus teléfonos celulares. Nunca fue muy claro si el cargo que nos hacían era “no respetar el distanciamiento físico” o “desorden público”. Tomaron nuestro lienzo como trofeo de guerra, se fotografiaron con él y lo hicieron desaparecer.

De esta forma, al terminar agosto podemos ver cómo el gobierno, sin pudor ni mayor disimulo, en tiempos de pandemia aún, impulsa una política de chantaje al Congreso, de protección a sus aliados dueños de camiones, buscando profundizar su giro autoritario y afectando la igualdad ante la ley, haciendo explícito y evidente el doble estándar y el ejercicio arbitrario y abusivo del poder.

El problema de fondo es que, esta estrategia por la defensa de la Constitución de Pinochet y los privilegios de los empresarios asociados al gobierno afecta abiertamente un principio básico de la República democrática: la igualdad ante la ley. Las democracias no se pierden de un día para otro con golpes de Estado, sino en procesos graduales donde la libertad individual y pública se limita poco a poco.

Todas y todos sabemos cómo son las dictaduras, por ello es una responsabilidad ineludible de las fuerzas democráticas el no permitir el avance de los autoritarios. Una cosa es ser cómplice de la derecha en las privatizaciones y otra en la instalación de una nueva dictadura (primero en la Araucanía y poblaciones populares, y luego en todo el país).

El triunfo de la opción Apruebo es prácticamente un hecho. La derecha juega, como se ha mostrado, ha desincentivar la participación ciudadana en el proceso, y comienza a concentrarse en la disputa electoral por los miembros de la convención constitucional. Les interesa defender desde ahí el modelo neoliberal.

Por nuestra parte, debemos ser capaces de articular la calle y la urna, la manifestación y la votación. Ya hemos visto que la formula reforma constitucional impulsada por la legitima manifestación ciudadana ha permitido romper cerrojos (Plebiscito) y mover los límites de los posible (10%). Las maniobras de la derecha, que buscaran dividirnos, no nos deben distraer del objetivo principal: ganar por amplia mayoría el Apruebo y Convención Constitucional.

Hemos sido la gente común y corriente, agrupada en movimientos sociales o no, la que hemos abierto este proceso de cambio. Corresponde que seamos nosotras y nosotros los que se integren a las grandes decisiones del país, pero para ello debemos organizarnos en comandos locales y comunales de ciudadanos y movimientos sociales por el Apruebo y Convención Constitucional.

A nuestra generación le ha tocado decidir qué país heredaremos a las nuevas generaciones, uno de abusos, privilegios y autoritarismo o uno donde nuestras hijas e hijos puedan crecer sin miedos, sin temor a ser abusadas, a ser discriminados, a enfermarse, a no tener una casa donde vivir, a tener salarios insuficientes para el transporte y la comida.

Nuestra lucha es por un Chile donde podamos crecer y envejecer sin miedo, es decir, por una nueva Constitución que garantice los derechos sociales fundamentales.

Lunes 31 de Agosto 2020

 

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