Editorial Ukamau “Instalación de la Convención: Sumar al cambio político-cultural la transformación económica y social” – Lunes 5 de Julio 2021

Ayer se instaló la Convención Constitucional. La ceremonia estuvo marcada por un fuerte simbolismo de transformaciones culturales profundas. Se eligió como presidenta a Elisa Loncón: una mujer, indígena, académica universitaria, independiente de escaño reservado para el pueblo mapuche. Este hecho es notable si se considera que en las calles de la ciudad predominaron las banderas del mismo pueblo y en Wall Mapu la reivindicación por tierras y autonomía no detiene su avance. Y en la Vicepresidencia se eligió a Jaime Bassa: joven abogado constitucionalista del Frente Amplio.

De esta forma se pudo ver –en la votación– a una derecha arrinconada, cohesionada, minoritaria y sin capacidad de influir más allá de sí misma. La ex Concertación como bancada predominante no existe por lo que ha tenido que aliarse con las fuerzas transformadoras, a través del Frente Amplio. El bloque anti neoliberal o Apruebo Dignidad (PC + FA) emerge fortalecido por sus capacidades programáticas, orgánicas y sociales: Dentro de la Convención conduciendo y fuera de ella movilizando familias, gremios y juventud popular combativa. La Lista del Pueblo no logró elegir a un miembro de la mesa directiva, mostró capacidad de convocatoria en la calle, aunque aún inorgánica.

Según lo visto ayer la nueva Constitución debería soltar los amarres autoritarios y neoliberales del actual orden constitucional, no obstante, todavía está por definirse el nuevo carácter del Estado.

En sus primeras acciones Loncón reivindicó la libertad de los presos de la revuelta. Sabe muy bien que no habría Convención sin las protestas en las que fueron detenidos estos manifestantes. La interpelación está dirigida a la presidencia y el Senado. En caso de concretarse sería un paso relevante en la materialización concreta de los cambios ocurridos en el sistema político en las últimas elecciones.

En las afueras de la Convención estuvo el pueblo manifestándose de forma enérgica para señalar que sin pueblo no habrá cambio real y duradero. Existen pendientes en los cuales la Convención debe avanzar: participación ciudadana que le permita aumentar su soberanía.

Por otra parte, estamos a dos semanas de las primarias presidenciales: la derecha comienza a asimilar sus derrotas pretéritas y la antigua Concertación ha perdido protagonismo, solo logra aparecer en escena en alianza con el FA. En cambio, el bloque anti neoliberal se ha fortalecido como alternativa de gobierno, teniendo como tarea pendiente aún fortalecer –y crear en algunos casos– sus bases políticas en el mundo popular. Para ello es relevante poner en el centro las transformaciones económicas y sociales que afectan el trabajo y vida cotidiana del pueblo.

Este domingo 11 se conmemoran 50 años de la nacionalización del Cobre. Este hecho nos recuerda que para transformar los sueños y esperanzas del pueblo en realidad se requiere de transformaciones en el modelo económico que permitan sostener la vida buena: jubilaciones, trabajo, vivienda y salud digna.

Para finalizar reiteramos el llamado a organizar y politizar al pueblo. Los cambios en la institucionalidad se convertirán en letra muerta o mera renovación administrativa sino no se constituye el pueblo como actor político fundamental. Las movilizaciones reivindicativas son una herramienta privilegiada para organizar y politizar. La vivienda o el control de las alzas de precios, son demandas sentidas por las familias de clase trabajadora, deben ser conducidas políticamente para así comenzar a sumar al cambio político-cultural la transformación económica y social.  

Editorial Ukamau
Semana Lunes 5 de Julio a Domingo 11 de Julio

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