Editorial Ukamau: “Apruebo Dignidad como herramienta de transformación (y no restauración) neoliberal” – 4 de Noviembre 2021

Esta semana pudimos conocer el programa de Apruebo Dignidad. Si bien valoramos el proceso de participación ciudadana que acompañó su elaboración, nos parece llamativa la forma en que fue dado a conocer. Las formas también importan y entregan mensajes, en esta ocasión el comando a cargo del programa apareció distanciado de las organizaciones sociales y la ciudadanía. 

Respecto del contenido, coincidimos en gran parte con los problemas sociales definidos como centrales, pero no necesariamente con la forma en que se buscan abordar y solucionar. La participación meramente consultiva debe ser superada por una participación social vinculante. Volviendo al contenido: Salud, pensiones, educación y medioambiente (acceso al agua) son problemáticas sentidas por el pueblo. Pero, nos parece que aquí faltan los derechos laborales y a la vivienda-ciudad. Esta ausencia es llamativa también porque en la propia consulta ciudadana organizada por el comando y publicada en el programa se señala que, en las regiones de Santiago, Valparaíso y del Biobío ambos asuntos tienen la mayor relevancia para la gente. 

Si se observan las medidas concretas comprometidas, el texto es más alentador. Las diez primeras de la lista son: terminar con las AFP y garantizar una jubilación universal de 250.000; establecer una Comisión de Diálogo Social para definir la política ante la crisis sanitaria y económica; recuperar 500 mil empleos femeninos; recuperar los aprendizajes perdidos en la pandemia; mejorar las condiciones de organización y negociación de los trabajadores; sueldo mínimo de 500.000 al finalizar el gobierno; reducción de jornada laboral a 40 horas; condonación de la deuda CAE; reforma tributaria progresiva; reparación a profesores afectados por “deuda histórica”. Sin embargo, si consideramos la dinámica política, nos parece limitado o conservador lo propuesto -más que realista- debido a que estas medidas deberán ser negociadas (reducidas) en el Parlamento.

En vivienda y ciudad destacamos que la nueva política habitacional permita diversificar las formas de acceso, producción, financiamiento y tenencia de la vivienda, donde el Plan de Emergencia Habitacional, otorgará al Estado un rol activo en la adquisición de suelo urbano, producción y acceso a la vivienda. También nos parece bien encaminada la idea de crear Empresas Públicas Regionales de Construcción Sustentable, y la Empresa Pública Autónoma Comercializadora de Materiales de Construcción (FERRABAST). Por supuesto, que extrañamos la creación de la Empresa Nacional de Construcción e insumos (ENACOI) para la edificación de viviendas sociales y ciudades democráticas, proyecto que como movimiento hemos elaborado y puesto a disposición. 

Los principios feministas, ecologistas, descentralizadores y de justicia social-laboral son compartidos. Lo importante en este aspecto es cuál será la expresión práctica de éstos, ya que sabemos existen versiones de estas perspectivas que no favorecen las transformaciones profundas que el país necesita. Versiones que han sido asumidas por sectores políticos que se han integrado tardíamente a este proyecto de gobierno.

El programa está lleno de alusiones a la gradualidad y la forma institucional de su implementación, cuestión que nos parece innecesaria. El comando y algunos asesores económicos, en la misma línea, se han esforzado en dar señales de tranquilidad a los empresarios estas últimas semanas. Preocupa cómo este pequeño grupo que dirige la campaña se ha alejado de los movimientos sociales y el pueblo para dar señales de “buena conducta” a los poderosos. Poderosos que hoy se encuentran cuestionados y judicializados por sus actos de corrupción y abuso de poder. 

El gobierno de Apruebo Dignidad es una posibilidad, al igual que la nueva Constitución. Posibilidad de realizar transformaciones profundas, que democraticen el poder económico y político, que nos permita superar el modelo neoliberal. Pero, sin pueblo, sin esa fuerza social y política organizada y movilizada la posibilidad no podrá realizarse. Es responsabilidad nuestra, de cada territorio, de cada movimiento social, de cada organización política, empujar a esta nueva institucionalidad para que funcione como herramienta de transformación y no restauración neoliberal. Por lo aquí señalado creemos importante dar una señal clara a la Convención y al nuevo gobierno este 6 de noviembre a través de la marcha nacional por el derecho a la vivienda y ciudad, reivindicación nítidamente popular, de mujeres populares organizadas y con capacidad de movilización. Por eso, terminamos, haciendo un llamado a organizar y movilizar a nuestra gente para esta movilización popular, organizada, con demandas y propuestas claras

Editorial Ukamau
Jueves 4 de Noviembre 2021

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