Editorial Ukamau: “Boric: Un gobierno gracias al pueblo, un gobierno desde y para el pueblo” – 22 de Diciembre 2021

Este domingo hemos ganado la batalla por el gobierno. Gabriel Boric sostenido en Apruebo Dignidad y su programa de transformaciones entrará a La Moneda en marzo de 2022, la Convención Constituyente tendrá garantías para redactar la nueva Constitución y la reacción autoritaria que buscaba restaurar el régimen de abusos e injusticias neoliberal ha sido derrotada momentáneamente.

En primer lugar, creemos importante destacar el aumento en la participación electoral. Si bien cerca del 45% del padrón se abstuvo de votar, la ciudadanía que asistió a las urnas aumentó en más de 1.2 millones con relación a la primera vuelta y 800.000 en relación con el Plebiscito Constitucional de 2020. La re-politización del pueblo, luego de la larga noche neoliberal, es fundamental para impulsar y sostener las transformaciones que el país necesita.    

En este escenario de mayor participación general se produjo un segundo hecho destacable: en los principales centros urbanos (Santiago y Valparaíso) Boric aventajó por casi 20 puntos a Kast, y en las comunas populares de estas regiones el candidato de Apruebo Dignidad obtuvo amplias mayorías. Por ejemplo, en Lo Espejo alcanzó el 73,11% de los votos, en La Pintana el 72,93%, en Pedro Aguirre Cerda el 72,74%, en Renca: 70,76%, en Puente Alto: 70,3%, en La Granja: 70,26% y en Cerro Navia 70,23%.

Este contundente triunfo tiene una serie de causas. Una de ellas fue el cambio en la estrategia que impulsó el comando, acercando al candidato y su programa a las regiones y sectores populares; Otra fue el amplio rechazo o temor que generó Kast en segmentos de la sociedad. Mujeres jóvenes que vieron amenazados sus avances y trabajadores populares que percibieron el riesgo de un gobierno abiertamente anti democrático y anti popular; También se debe considerar como relevante la acción auto convocada y organizada –como la nuestra- de miles de personas que salieron a la calle a hacer campaña por Boric. Fue en buena medida en esos “puerta a puerta” donde se consiguieron los nuevos votos que permitieron el triunfo, por ejemplo, en Estación Central –donde nos desplegamos con fuerza- la participación pasó de un 42% a un 51%. La única fuerza capaz de sostener y proyectar un gobierno que impulse los cambios que el país necesita es esta articulación política, a la que antes se le llamaba sin complejos o inseguridades ideológicas: pueblo.  

La articulación de ambos mundos, el político institucional (comando) y el social “espontaneo” u “organizado”, produjo la fuerza necesaria para emprender esta exitosa campaña. Los apoyos de ex mandatarios o figuras públicas aportaron, pero en mucho menor medida. Las alianzas políticas reales se deberán pensar con ese nuevo pueblo que entregó masivamente su voto de confianza y no con la vieja casta que oportunistamente ven en este proceso una posibilidad de sobrevivencia post “estallido social”.          

Esta re-conexión entre el pueblo y un proyecto político transformador, con importantes elementos de izquierda, debe ser sujetada e impulsada en los próximos meses y años. A diferencia de los años 90 del siglo XX, donde una elite de técnicos y políticos jóvenes “mandaron para la casa” al mundo social y popular, separando la política de la sociedad, está vez, la democratización por arriba debe ir acompañada de una democratización por abajo. Los jóvenes, las mujeres, los viejos, el mundo de los trabajadores y populares, tiene interés en la política, en participar, en decidir cuestiones relevantes, el nuevo gobierno debe abrir las instituciones y no cerrarlas al pueblo.  

Chile requiere con urgencia de más democracia. La crisis sanitaria-económica y social-política será superada solo si somos capaces de salir también del neoliberalismo (híper-concentración del poder, estado de abusos e injusticias sociales). Nuestra república democrática ha cedido demasiado espacio al mercado, a los empresarios. No es posible que un grupo de empresarios que controla el transporte público de la ciudad ponga en jaque un proceso electoral, es decir, a la democracia. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación o la escuela pública. La democratización de la ciudad y el país implicará recuperar parta el bien común, para la Vida Buena de las grandes mayorías que viven de su trabajo, estas instituciones públicas.  

Ahora, en el corto plazo, se debe formar un gobierno que integre a las señaladas fuerzas sociales y políticas. Un gobierno solo de “expertos” o de “ex dirigentes universitarios” no será suficiente, se requiere de amplitud e integración social. También se deberá priorizar y articular las transformaciones necesarias para la re-dignificación de la vida de las grandes mayorías trabajadoras. Por supuesto, que se deberá liberar a los presos de la revuelta, investigar la violación a los DDHH, hacer justicia y reparación con las víctimas de la “guerra de Piñera”. Se debe entregar condiciones y garantías a la Convención para que pueda redactar la nueva Constitución con altos estándares de participación y calidad en los resultados.

Este debe ser el primero de una serie de gobiernos transformadores. En el mediano plazo tenemos el desafío de demostrar a la sociedad y la región que los gobiernos de izquierda, progresistas y democratizadores logran producir bienestar económico-social y libertad política.    

Editorial Ukamau
22 de Diciembre 2021

Related Posts