Editorial Ukamau: “Desde la Convención y el nuevo gobierno: ¡A democratizar Chile!” – Viernes 7 de Enero 2022

Esta semana la Convención cambió su mesa directiva. Loncon, Bassa y las vicepresidencias entregaron la conducción de un organismo con capacidad de auto regulación y de producir la nueva Carta Magna. Hicieron un gran trabajo a pesar de la campaña de desprestigio y las obstrucciones de la derecha en el gobierno, los medios de comunicación y la propia Convención.

Luego de una extensa jornada de votación, asumió la presidencia María Elisa Quintero, representante de Movimientos sociales constituyentes, quien tiene la tarea fundamental de resguardar y conducir el debate y la elaboración constituyente final. Entre sus prioridades están: financiar una consulta indígena, fortalecer las comunicaciones de la Convención y el plebiscito de salida. Desde nuestra perspectiva, el foco del debate constituyente, en esta etapa definitiva, debe estar puesto en las reivindicaciones del “estallido social”, (hecho que dio origen a este proceso), es decir, en las demandas de justicia económica, política, social y cultural de la sociedad.

En este marco de deliberación constituyente –garantizada por el reciente triunfo electoral de Apruebo Dignidad-, hemos enfocado nuestros empeños en aportar con nuestras capacidades políticas, técnicas y sociales en la elaboración y el respaldo de iniciativas populares de normas.

Esta semana, una amplia articulación de movimientos de pobladores, respaldada por más de 20 constituyentes, confluimos en la iniciativa popular de norma constitucional, llamada: “Pobladoras y pobladores por una vivienda digna”. Ésta fue ingresada el lunes 3 de enero, luego de extensas jornadas de elaboración en asambleas territoriales, cabildos de viviendas y reuniones técnicas. Una vez que se confirme su viabilidad, los próximos días, los autores deberemos salir a buscar los 15.000 patrocinios o firmas que requiere para ser parte del debate constituyente.

La propuesta es fundamental para el futuro de nuestro país por varios motivos. Primero, consagra el derecho a la vivienda en el orden constitucional. En la actualidad, la vivienda simplemente no es considerada un derecho en Chile. En segundo lugar, establece el carácter universal del derecho (no del acceso) por lo que permitirá terminar con las viviendas y barrios (ciudadanía) de segunda y tercera categoría, institucionalizadas por décadas de focalización neoliberal. En tercer lugar, re-instaura la función social de la propiedad del suelo que fue eliminada por la dictadura de Pinochet en 1973. Así, el Estado volverá a tener las facultades necesarias para proteger el bien común cuando es afectado por la híper-concentración de suelo urbano en pocas manos. En esta misma línea, además, se le restablecen facultades económicas y urbanas al Estado, desde una perspectiva transformadora. Finalmente, se asegura la participación vinculante de la ciudadanía y de las comunidades en las grandes decisiones relacionadas con la vivienda y la ciudad. 

En resumen, esta iniciativa expresa algunos de los elementos principales del programa de transformaciones que el país necesita para enfrentar y comenzar a resolver progresivamente la injusticia y el déficit habitacional. Es por ello que debemos protegerlo e impulsarlo, resguardar que no pierda su esencia transformadora en el debate constituyente y asegurar que obtenga al menos los 103 votos que necesita para ser integrada a la nueva Constitución.

De ser aprobada la norma propuesta, la institucionalidad constitucional podría reencontrarse con la sociedad. El aparente divorcio entre lo político y lo social podría esfumarse –al menos en parte, con una mayor actoría surgida del mundo social-. Esto es lo que llamamos una salida democrática a la crisis, donde el nuevo Chile, el que emergió en octubre de 2019, marcado por el pueblo y sus movimientos sociales se integra a la nueva institucionalidad para desde ahí democratizar la economía y política en favor del pueblo.

Esta perspectiva es la que también debe prevalecer en la conformación del nuevo gobierno: paridad de género, independientes, representación de regiones y de movimientos sociales.

Boric y su equipo más cercano definirán estos días el nuevo gabinete. Éste debe expresar, al igual que en la Convención, el Chile nuevo que está naciendo, donde los pueblos y movimientos sociales tienen un lugar relevante, es la única forma de asegurar que la nueva administración tenga un carácter genuinamente democratizador.  

Editorial Ukamau
7 de Enero 2022

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