Los últimos meses han estado marcados por una serie de medidas contra quienes vivimos de nuestro trabajo. Los jóvenes han sido golpeados con el avance en el congreso del estatuto laboral para estudiantes. Los trabajadores a honorarios con el saqueo realizado para las AFP e Isapres, obligándolos por ley a cotizar sin derechos. Esta ofensiva de los poderosos se corona con una reforma tributaria pensada e impulsada directamente por los dueños de las grandes empresas y los bancos para tributar menos y ganar más. La ambición llega a tal punto que hasta los medidores de luz los tendremos que pagar nosotros, para beneficio de la trama corrupta, nepotista y especulativa que se apoderó de las empresas que fueron del Estado, como ENEL (Ex-chilectra).
Al mismo tiempo, las cifras económicas y de desempleo muestran oscuras nubes sobre el bolsillo de nuestras familias: solo en 2018 la Superintendencia de Insolvencia ha registrado el quiebre de más de 1000 empresas, y la tendencia no se ha detenido durante lo que va del 2019. Sin embargo, durante el mismo periodo los bancos mantuvieron sus niveles de ganancia (unos 3.300.000 millones de dólares al año) mostrando que la crisis de las grandes mayorías es hoy para ganancia y beneficio de una minoría codiciosa.
Sin embargo, la respuesta del movimiento social en general y de los trabajadores en particular ha sido débil y centrado en la discusión parlamentaria. Esta respuesta, luego de más de un año del gobierno de Piñera ha sido a todas luces incapaz de frenar la agenda precarizadora de la derecha y el gran empresariado. El gobierno, que maniobró con cuidado en un primer momento hoy ha pasado a la ofensiva con seguridad, ya que no se ha enfrentado a una respuesta en las calles de los sectores que estamos pagando los “tiempos mejores”, consigna que durante la campaña presidencial omitió que sería solo para los ricos, los especuladores y los corruptos.
Lo que iba a ser una marzo de movilización, que partió con miles y miles de mujeres en las calles el 8 de marzo y con la multitudinaria movilización por el derecho a la vivienda y la ciudad el día 23 de marzo, ha culminado con un débil paro de la CUT, que con una actitud de oposición al gobierno pero no de oposición al modelo económico neoliberal, no fue capaz de representar y movilizar a los trabajadores.
Las y los trabajadores tenemos que estar alerta y ser claros: si no volcamos nuestros descontento contra estas medidas en las calles y en unidad con los demás sectores golpeados por la ofensiva empresarial no seremos capaces de frenarla aún cuando exista unidad parlamentaria de la oposición. Dicha movilización no solo debe ser en respuesta a la agenda precarizadora de la derecha, sino que también cuestionando el modelo económico neoliberal y los blindajes institucionales que dejó la dictadura: En particular una Reforma al Código laboral que garantice sindicalización automática, titularidad sindical y negociación por rama y en general en la lucha por una Asamblea Constituyente.
Este 1° de Mayo las y los trabajadores marchamos contra la precarización de la vida y por la Conquista de la Vida Buena!
Avanza el pueblo trabajador
Espacio Sindical Pueblo Libre
Movimiento Pobladores Ukamau
