Editorial Ukamau: “Octubre de 2020 no será igual a Octubre de 1988: No debemos delegar sino protagonizar” – Lunes 28 de Septiembre

Esta semana comenzó la franja televisiva para el plebiscito constitucional y queda en evidencia que octubre de 2020 no será igual a octubre de 1988. Esta vez la desconexión entre política y sociedad, y la impugnación social contra las instituciones política se mantiene abierta.

La sociedad ha planteado su divorcio con las instituciones políticas y con las corporaciones en general. Que el covid 19 inhiba las manifestaciones masivas en la calle no implica que esta ruptura haya desaparecido. La opción de la mayoría de los partidos por dar una salida a la crisis “por arriba”, sin pueblo o participación deliberante de la ciudadanía, es peligrosa para la democracia.

Una crisis de expectativas con el proceso constituyente puede transformarse en una ruptura aún más profunda y violenta que nos conduzca, en el actual estado de organización de la sociedad, a una deriva autoritaria. Las fuerzas democráticas, progresistas y de izquierda tienen una responsabilidad mayor en este asunto.

En este escenario, se hace fundamental transformar la respuesta social ante la crisis sanitaria y económica, por un lado, y la impugnación social a las instituciones, por otro, en organización del pueblo que logré politizar el descontento y dotarlo de contenido programático. En otras palabras, se hace imperioso dar continuidad a la creación de una alternativa política del pueblo capaz de dirigir una salida al neoliberalismo, que exprese efectivamente las demandas de Octubre.

El 25 de octubre se inicia la batalla por la nueva Constitución, mientras “ellos” buscaran limitar la contienda a los estrechos reductos del poder, espacios donde son fuertes, “nosotros” debemos abrir la “cancha”, utilizando creativamente todos los espacios públicos. Mientras “ellos” pujaran por “cerrar” la institucionalidad y sacarnos de la política, “nosotros” debemos presionar por “abrir y entrar” en la política.

Pero no la política de los últimos 30 años, donde los “políticos profesionales” han sido convertidos en administradores –bien remunerados– de un modelo que beneficia solo a una minoría, donde la militancia se transformó en estrategia de integración personal al aparato del Estado. La política para nosotras y nosotros significa poder influir ¡al fin! en las grandes decisiones sobre nuestras vidas, por ejemplo, sobre la jornada laboral, el salario y la previsión, el acceso público y garantizado a la vivienda, la salud, la educación y el agua, esto es, significa poder institucionalizar el bien común por sobre el interés particular del capital en la nueva Constitución.

Luego vendrán las batallas por la composición y las resoluciones de la Convención Constitucional, en este proceso no debemos delegar sino protagonizar…

Transformar el descontento social en protagonismo popular

Editorial Ukamau
28 de Septiembre 2020 

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