Editorial Ukamau: “Ganar las batallas sin perder la guerra”. Lunes 5 de Octubre 2020

Un día como hoy, 5 de octubre, hace 32 años el pueblo ganó una batalla, pero perdió la guerra. El triunfo del NO sacó a Pinochet del gobierno, pero legitimó por décadas el modelo económico-social y político-constitucional de la dictadura: base de la injusticia, el abuso y la desigualdad actual.

Desde ese día se inició una transición institucional, como promesa de alegría para Chile, que estalló en mil pedazos el 18 de octubre de 2019, como el despertar de un país ante el engaño.

La articulación virtuosa de protesta social y conducción política, expresada en la huelga general del 12-14 de noviembre de 2019, abrió una posibilidad de cambio constitucional. El acuerdo del 15 de noviembre, no fue un mero cierre elitista del proceso de cambio ni la instalación de una asamblea constituyente (¿sin toma de la bastilla?).

Lo que hasta ese día era inalterable, el orden constitucional definido en la Carta Magna de 1980, se puso en disputa. No se garantizó el cambio de su contenido (de clase) sino la posibilidad de disputar su transformación en un proceso constituyente o de cambio constitucional más o menos abierto.

Esta posibilidad de disputa puede ser asemejada a una seguidilla de batallas. La primera contienda será el plebiscito constitucional del 25 de octubre. En caso de triunfar la opción Apruebo/ Convención Constitucional, el segundo combate será la elección de los miembros del órgano redactor de la nueva constitución en abril de 2021. La tercera batalla se compondrá de una serie de hostilidades en torno a las resoluciones del órgano constituyente durante todo el año 2021. Finalmente, la disputa terminará con un plebiscito que ratificará o rechazará la nueva Carta Magna. En estas campañas la manifestación, deliberación y votación popular tendrá un lugar central como medio de ampliación de las posibilidades de cambio político.

Ya hemos visto que es posible ganar batallas y perder la guerra. No se trata solo de ganar contiendas electorales, éstas deben ser entendidas como un medio para alcanzar un objetivo final. Sobre este asunto queremos referirnos en esta editorial.

El objetivo de este proceso de cambio constitucional no es solo terminar con la Constitución de 1980 sino mejorar las condiciones de disputa, en el nivel central del poder, con las que cuenta el pueblo en oposición a la oligarquía. Si al final del proceso, en Chile se establece una Constitución que garantiza derechos sociales, integración política al pueblo y posibilidad de cambio en el modelo económico habremos salido victoriosos. Vale decir, se trata de romper con la exclusión social y política de ese pueblo que irrumpió el 18 de Octubre. Esta integración permitirá, en el mediano o largo plazo, modificar el modelo de desarrollo, y así hacer fértil este proceso de cambio en el Estado.

Esto, en última instancia, permitirá mejorar las condiciones de vida del pueblo afectando los intereses de los súper ricos, es decir, cambiar el modelo. Las jornadas laborales, los salarios, las jubilaciones podrán mejorar para las clases trabajadoras. Las viviendas, barrios y ciudades favorecerán la integración de las personas, vecindades y ciudadanías… El acceso garantizado al trabajo, la vivienda, el agua, la educación y la salud… serán la base material sobre la cual la igualdad ante la ley y las libertades individuales y colectivas dejarán de ser privilegios o letra muerta.

¡Pero antes! debemos construir una puerta donde había un muro en la institucionalidad estatal y abrirla para que las y los excluidos entremos, como pueblo y no individuos, a los espacios de decisión central. La forma de hacerlo, es decir, de ganar las batallas y guerras que se nos avecinan es haciéndonos pueblo, en las calles y plazas, en los barrios y centros de trabajo, en los lugares lejanos y a trasmano, en la dificultad y no comodidad… la comodidad de las facultades universitarias y salones del poder, de las redes sociales y círculos de convencidos, no será suficiente para ganar las batallas sin perder la guerra.

Editorial Ukamau
5 de Octubre 2020

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