Construir un Chile donde se pueda crecer sin miedo: Declaración pública de Ukamau ante agresión armada de Carabineros a dos menores de edad

Ayer, 18 de noviembre, dos carabineros abrieron fuego contra un grupo de niños en un hogar del Sename en Talcahuano, impactando a dos de ellos, uno de 16 y otro de 14 años de edad. ¿La razón? Según informe de la Institución, los niños estaban causando desorden y atacando a carabineros con piedras. Por redes sociales se pudo conocer la imagen de los dos niños en el suelo heridos, llorando, y siendo atendido por civiles, no Carabineros.

La imagen del cuerpo inmóvil de otro menor de edad en el lecho del Río Mapocho, empujado por un carabinero, también en el marco de “desordenes públicos”, está aún fresca en la memoria. Este otro hecho ocurrió hace poco más de un mes, y también se pudo ver en las grabaciones cómo carabinero no solo produjo la agresión, sino que también abandonó al niño a su suerte (boca abajo en el agua del Rio).

La semana pasada se conmemoraron dos años del asesinato de Camilo Catrillanca. Otro hecho que está fresco en la memoria. En 2018, en la “zona del conflicto mapuche”, un grupo de Carabineros mató por la espalda, con armas de guerra, a Camilo y luego intentó engañar a la justicia con pruebas falsas. En el hecho había también un menor de 15 años de edad, que acompañaba a Camilo, éste fue golpeado, detenido y amenazado de muerte por los funcionarios del Estado.

El mismo origen del “estallido social” tiene entre sus principales causas gatillantes la represión que realizó carabineros contra estudiantes secundarios en las estaciones del metro y sus alrededores el 18 de octubre de 2019. Niños lanzados por las escaleras de las estaciones, golpeados con palos al interior de los vagones y heridos con perdigones de escopeta sangrando en las veredas de la Estación Central.

El recientemente renunciado General de Carabineros, Mario Rozas, les dijo a sus tropas en noviembre de 2019, a propósito de los cuestionamientos por los manifestantes muertos y heridos del “estallido social”: “a nadie voy a dar de baja por procedimiento policial, aunque me obliguen, no lo voy a hacer”.

No estamos ante hechos aislados, las cifras de los informes de derechos humanos lo comprueban, sino ante una política de profundización autoritaria que se instala con el gobierno de Piñera y se profundiza luego del “estallido social”. Los niños no han quedado fuera de estas agresiones, particularmente los populares y mapuche.

La renuncia de Rozas no modifica está estrategia autoritaria, cuyos responsables políticos son el Presidente de la república y el Ministro del Interior. Hoy Piñera despidió a Rozas señalando lo siguiente: “tengo la mayor admiración por la labor que ha cumplido”. Ahora, llegará otro general a cargo de seguir implementando esta política de castigo al pueblo, que se levantó a impugnar el abuso, la injusticia y la desigualdad.

Es necesario, pero no suficiente pedir la renuncia de generales y ministros, poner fin a esta profundización autoritaria, que se expresa cada día en hechos de agresión ilegitima particular, va a requerir de un cambio profundo en las instituciones del Estado: gobierno, carabineros, y también en los medios de comunicación que operan como encubridores y cómplices de estos actos.

La estrategia del castigo debe ser combatida con la estrategia de los cambios de fondo o estructural, la deriva autoritaria para sostener el modelo neoliberal en crisis debe ser enfrentada con proyecto democrático, nacional y popular.

Urge en Chile construir un nuevo Estado, una nueva economía, un nuevo gobierno, que tenga como objetivo proteger a la sociedad, especialmente a sus niños y niñas, y terminar con éste que busca violentarlos para imponerles condiciones de vida, estudios, trabajo, habitación, jubilación, indignas.

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