Editorial Ukamau: “Paradojas de la vacunación masiva: reactivación de la economía y de la protesta popular” – Lunes 8 de Febrero

El criterio sanitario indica que la vacunación se debe realizar priorizando a la población de riesgo, es decir, a las personas de más avanzada edad (viejos), pero, ya han surgido voces del mundo empresarial que abogan por otro criterio: acelerar la vacunación de las personas en edad de trabajo (jóvenes y adultos) para adelantar la reactivación económica.

En cualquiera de los dos casos, la vacunación masiva implicará, un poco antes o un poco después, el retorno de las personas al espacio público. La paradoja de este hecho es que esa posibilidad no solo puede ser utilizada para volver a los trabajos presenciales sino también a la manifestación por las legítimas demandas del “estallido social” todavía insatisfechas.

Ha transcurrido un año y cuatro meses desde el inicio de la revuelta popular, el 18 de octubre de 2019, y los recientes hechos de Panguipulli muestran que no ha perdido vigencia: Un policía mata de varios disparos en la vía publica a un joven que se niega a un control de identidad, la respuesta de la localidad fue atacar los símbolos de la institución política (municipalidad, comisaria…) y la opinión pública general no rechaza la protesta que incluyó la quema de la sede municipal.

Estos hechos que expresan la vigencia y latencia del “estallido social”, interrumpido por la pandemia en abril de 2020, preocupa a los empresarios, quienes temen que el país salga de la crisis sanitaria para regresar a una crisis política abierta. De esta forma, volvemos en parte al problema político planteado en 2019, cuando la disyuntiva para el poder era: ¿respaldar una salida autoritaria o una democrática a la crisis?

Es esperable, en este sentido, que el gran capital, la derecha y sectores neoliberales (empresariales) de la ex Concertación, busquen sumar al plan de vacunación y reactivación económica una acción represiva del Estado que les garantice “estabilidad institucional”, o, dicho directamente, que la calle, la manifestación, el pueblo, no regrese, no vuelva a constituirse en actor político.

Sin embargo, los niveles que ha alcanzado el conflicto mapuche en el sur muestran que, las expresiones de rechazo a este modelo son capaces, no solo de sostenerse en el tiempo, sino también de tomar múltiples formas y articularse políticamente, es decir, de des-fetichizar los medios o las vías para avanzar en torno a objetivos programático y proyectuales.

Esto también se observa en las ciudades, donde la lucha reivindicativa ha vuelto, la “calle” que impugna a los símbolos del poder se reactiva y las candidaturas del pueblo se encuentran desplegadas. Articular estas distintas expresiones de cambio detrás de un programa y estrategia común, más allá de culturas políticas particulares, nos permitirá hacer de este “abril” un nuevo “octubre”.

Editorial Ukamau
Semana Lunes 8 a Domingo 14 de Febrero

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