Editorial Ukamau: “Re-instalar los problemas del pueblo en el centro de nuestra acción política” – Lunes 2 de Agosto 2021

¿Cómo leen las mayorías trabajadoras las acciones políticas de las izquierdas? Pensamos que, cada vez más, como algo ajeno, centrado en sus propias particularidades. Partidos definiendo listas de candidatos competitivos (ojalá rostros nuevos), alianzas que no logran ponerse de acuerdo en cosas básicas (y dicen querer gobernar), convencionales preocupados de sus temas propios (cuando la expectativa sobre ellos era muy grande con relación a lo público), movilizaciones por asuntos militantes, en definitiva, como grupos ajenos que no están preocupados de los problemas sentidos y fundamentales de las personas que viven de su fuerza de trabajo, de la ciudadanía de a pie.     

No solo hay que ser alternativa, también debemos parecerlo. El orden interno de la Convención es necesario y relevante, la lucha en la calle y plaza dignidad es significativa, pero éstas no pueden realizarse sin considerar los sentidos comunes. Por ejemplo, Apruebo Dignidad se levantó como alternativa de gobierno, no puede hacer y aparecer como una alianza política incapaz de acordar cuestiones básicas.

El pueblo ha mostrado en las calles y urnas estar dispuesto a impulsar transformaciones más o menos profundas, pero si no encuentra en la izquierda la conducción de dichos cambios podría volver a apoyar a la ex Concertación o a la derecha en sus versiones “renovadas”.  

Entendemos la necesidad de constituir un espacio de acción política o solo de identificación cultural para la militancia, pero ese “camino propio” o “camino puro” (sin contaminación de la política y las alianzas) no puede implicar una desconexión sistemática con las mayorías trabajadoras: sin agua el pez no puede moverse. Por ejemplo, se entiende el rechazo que produce Boric entre organizaciones vinculadas o que apoyan a los presos de la revuelta, pero ese rechazo no puede hacer olvidar el objetivo político en cuestión: la libertad de los presos.

Por otro lado, -como hemos dicho antes- la pandemia no es un paréntesis de la revuelta sino el catalizados de una nueva crisis (sanitaria, económica, política y social) que prefigura, hasta ahora, una nueva realidad: altos índices de desempleo, aumento de la precariedad laboral, surgimientos de “ayudas permanentes” de emergencia desde la institucionalidad y alza en el costo de la vida. Eso que era transitorio se convierte en permanente.

Al tiempo que empeoran las condiciones laborales y salariales, aumentan los precios de los alimentos, combustibles, materiales de construcción, viviendas, etc. Estos son los temas que enfrentan las familias cada día, junto con el retorno progresivo al ocio, el estudios y trabajo presencial. Estos problemas debieran ser el centro de nuestra atención. La gente nos tiene que ver preocupados y ocupados en estos asuntos, y no solo de nuestras rencillas. La vieja máxima de construir más allá de los convencidos, hoy se ha vuelto un asunto relevante en las luchas centrales del poder.

Editorial Ukamau
Semana 2 de Agosto al 8 de Agosto 2021

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