Editorial Ukamau: “Actualizar las “reglas del juego” y/o triunfar en la cancha del enemigo” – Lunes 9 de Noviembre

El escenario actual de lucha está predefinido en buena parte por el orden económico-social y el político-constitucional heredado de la dictadura. Este segundo orden integra normas que definen el terreno de la contienda político-electoral, conocidas coloquialmente como las “reglas del juego”. Esto ocurre con las normas referidas a la elección de las y los miembros de la Convención Constitucional. Por ejemplo, el carácter del voto (voluntario u obligatorio), el sistema de elección (individual o por listas) y la forma específica de los distritos (tamaño, por ejemplo), puede influir bastante en el resultado de la elección, es decir, en la composición final de la Convención.

Este procesamiento institucional de la voluntad soberana del pueblo puede favorecer la estabilidad de un régimen oligárquico, como ha ocurrido en Chile los últimos 30 años, o propiciar una democratización de las instituciones políticas y económicas, como debería ocurrir desde ahora.

En octubre de 2019 (rebelión popular) y octubre de 2020 (triunfo electoral), la sociedad señaló de manera nítida que ha cambiado su forma de relacionarse con la institucionalidad política (pasando de la subordinación a la impugnación). Las reglas del juego, diseñadas con anterioridad, se han vuelto casi-obsoletas por lo que urge actualizarlas, es decir, democratizarlas.

Debido a lo anterior, las fuerzas sociales y políticas que se oponen al actual régimen de abuso, injusticia y desigualdad, denominado “neoliberal”, tienen en frente un desafío coyuntural y permanente: democratizar las “reglas del juego”.

Estas “reglas”, ya sea en su estado actual casi-obsoletas o actualizadas, serán la “cancha” en la que tendremos que triunfar. Para ello se requiere alcanzar el mejor resultado posible en la batalla por los miembros de la Convención (candidaturas únicas y con posibilidades reales para evitar la dispersión del voto), levantar una alternativa política -nacional y popular- para el país, capaz de integrar a la mayoría institucional y social (programa), e inhabilitar el veto de la derecha en la Convención.

Sobre el último punto queremos detenernos: El sistema de quorum (2/3) de la Convención y los resultados electorales de 2017 -con voto voluntario- parecen asegurar el veto a la derecha en la Convención, sin embargo, la crisis social-política-económica permanente y la unidad de las fuerzas mayoritarias en favor del cambio podrían reducir al mínimo dicha facultad. Para que esto ocurra, creemos, se hace necesaria la reiteración en las elecciones de abril de 2021 de la dicotomía “apruebo/rechazo” (78%/22%), actualizada en la confrontación: “cambio/conservación” (del abuso), esto es, instalar una lógica de disputa universal que trascienda y supere la particularidad (distrital, local, personal). Así, los liderazgos locales podrán sumar a su legitimidad de origen la validación existente por un cambio al régimen de abuso, injusticia y desigualdad, e imponerse en sus reductos, aportando así con 1 de los más de 100 miembros de la Convención que se requieren para comenzar a superar el orden constitucional neoliberal.

Si no es posible el voto obligatorio en abril, se deberá insistir en favorecer la participación más amplia posible del pueblo en las elecciones. Una burocratización del proceso de cambio (secuestrado por políticos profesionales o tecnócratas seudo neutrales) podría reducir la intensidad de participación (protagonismo popular). Los movimientos y partidos deben sumar a sus labores centrales, la organización y movilización de la sociedad, como era antes de la instalación de la dictadura de Pinochet. La sociedad debe llegar activa, politizada y con capacidad de movilización a la próxima batalla electoral en abril de 2021 para que seamos capaces de triunfar en la cancha del enemigo.

Editorial Ukamau
Lunes 9 de Noviembre a Domingo 15 de Noviembre

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