Editorial Ukamau: “No se hagan los Larry con el impuesto a los súper ricos y el quórum de 2/3” – Lunes 7 de Diciembre

Comienza a terminar el año 2020, y el “estallido social”, la pandemia del covid 19 y la crisis económica han dado paso en la agenda pública a una permanente crisis política en el país. Una mirada superficial podría suponer que el descontento social ha disminuido porque las protestas se han concentrado y reducido; que la crisis sanitaria está casi superada porque los contagios, enfermos y muertos han dejado de estar en los titulares; que los problemas económicos están en vías de ser solucionados ya que se ha iniciado el des confinamiento y la reapertura del comercio. Pero, la verdad es que la erosión de las instituciones continua, es constante y cada vez más profunda, silenciosa, pero de gran magnitud.

En un régimen híper presidencialista como el chileno, el jefe del Estado, Sebastián Piñera, debería haber jugado un rol fundamental en el enfrentamiento y la superación de la crisis, sin embargo, faltando todavía más de un año para el fin de su mandato, ya es claro para la sociedad, la oposición, e, incluso, la derecha, que el Presidente es más parte del problema que de la solución. De muestra un botón: este fin de semana se fue a una playa de ricos, a pasear y conversar con conocidos sin mascarilla. Las fotografías en las redes sociales confirman que a pesar de que nadie espera nada de él, es capaz de seguir decepcionando.

Este nuevo escenario (tramposo), con menos protestas, invita al error. La Derecha no encontró la unidad, que había supuesto, en la defensa del modelo neoliberal post 25 de octubre, pero corre contenta por los parques de las 3 comunas celebrando la supuesta división definitiva de la Oposición. La ex Concertación por su parte supone no necesitar al PC y el FA para volver al gobierno y conducir una salida a la crisis, como si el 18 de octubre de 2019 no hubiera ocurrido. En las fuerzas anti neoliberales, cada vez más cercas, todavía se cree con demasiada seguridad que el cálculo electoral es más importante que la militancia popular, como si el proceso de transformación profunda dependiera más de la ingeniería electoral que de la movilización social.

Lo único seguro es que nada es definitivo en este contexto. Tal vez, la única certeza que todos creen compartir es que la contienda se va a resolver en las próximas elecciones presidenciales, pero para eso falta una eternidad.

Mientras tanto la sociedad o “gente real” enfrenta las crisis. Luego de meses de encierro las personas han vuelto a la calle. Otros que siempre estuvieron trabajando se encuentran ahora con un espacio público que vuelve a funcionar. En ambos casos, se observa disposición al trabajo, el consumo y la recreación, sin reconciliarse con la autoridad; Los ajustes al primer embate de la crisis económica, expresada en desempleo, ya se hicieron, muchos se reinventaron laboralmente o han “ganado tiempo” con el seguro de cesantía y el retiro del 10%; El descontento con la autoridad, los abusos, las injusticias y desigualdad sigue intacto, pero ahora es acompañado con una cierta expectación por el proceso constituyente y lo que sea que vaya a cambiar en las instituciones desde el 25 de octubre en adelante.

Vale decir, la contienda social lentamente transita de “abierta” a “encubierta” pero no desaparece. La nueva forma del conflicto coincide con los deseos y planes restauradores (derecha) o usurpadores (Concertación) de los partidos de la transición, sin embargo, creemos que la crisis no tiende a desaparecer sino a profundizarse.

En este marco debemos entender el segundo retiro del 10% de los fondos previsionales. En la superficie se verá la reactivación del comercio y la distención del conflicto abierto, pero en el fondo se produce condiciones para una crisis previsional en el corto o mediano plazo muy profunda. Los trabajadores siguen pagando la crisis, es decir, subsidiando con sus ingresos al Estado y el Capital.

¿Dónde está el recaudador de impuestos, entre otras razones, para tiempos de emergencia como estos? ¿Dónde está el 1% que, gracias a este modelo, ha logrado apropiarse de casi el 30% del total de los ingresos del país? ¿Por qué trabajadores que tienen remuneraciones de 400.000 mensuales en promedio deben costear la crisis para evitar que los súper ricos tengan que pagar más impuestos o el Estado deba aumentar el gasto social? ¿No son acaso, ellos, los mismos responsables de los abusos y desigualdades? ¿Por qué usar nuestros ahorros para evitar que gente como Piñera no se vea afectada por la crisis?

Desde Ukamau creemos que las fuerzas anti neoliberales, las izquierdas del siglo XX y las del XXI, tienen la responsabilidad de abrir el camino a la superación del neoliberalismo. Una reforma tributaria progresiva o impuesto a los súper ricos para financiar derechos sociales como el trabajo, la previsión, vivienda o salud, debe ser instalada en la abierta agenda pública. ¡Es posible!

De igual forma, debe ocurrir con la democratización del proceso constituyente. Es tarea de la UDI poner límites o censuras a la democratización de las instituciones políticas, no de las fuerzas progresistas o democráticas de centro-izquierda. El quorum de 2/3 de la Convención no puede ser un tabú o asunto negado a la discusión social y parlamentaria.

Camila Vallejo, Camila Rojas y Doris González lo han señalado, recientemente, con claridad: se debe democratizar económica y políticamente nuestro país: impuesto a los súper ricos y fin al quorum de los 2/3.

Editorial Ukamau
Semana Lunes 7 a Domingo 13 de Diciembre. 

 

Related Posts